¿Existe el parto sin dolor?


Sí, sin duda existe el parto sin dolor, pero quizás no es lo que mucha gente se imagina. Se tiende a considerar el dolor en el parto como cualquier otro dolor en el cuerpo, pero no tiene nada que ver. En la vida diaria si nos hacemos daño, duele. Para que no duela, nos tenemos que curar o tomar un analgésico. No sentir dolor en este caso quiere decir no sentir nada, o como mucho sentir una ligera incomodidad. El parto es diferente. El dolor en el parto no es el dolor de una patología o de una herida - no sucede porque algo va mal. Y un parto sin dolor no es un parto sin sensaciones. Los músculos del útero son los más poderosos del cuerpo humano. Cuando ejercen fuerza, su poder es equivalente a 40 kilos de peso. Por lo tanto, cuando hay una ola uterina (una contracción) la sensación en el cuerpo es impresionante. Cuando la mujer está relajada y sin miedo, estos músculos funcionan con fluidez. Ella no lucha en contra y no se tensiona, y así puede dejar que esta sensación potente fluya por su cuerpo. Hay presión, poder, y sensaciones inmensas, pero probablemente a ninguno de estos ella lo llamaría dolor.  El problema es que estamos condicionadas para responder a las sensaciones del parto como si nos iban a hacer daño y no como las sensaciones de un proceso fisiológico y saludable. Nos ponemos tensas, el cuerpo se llena de adrenalina, la sangre y el oxígeno ya no llegan a los músculos del útero, y a estos músculos, ahora tensos y cansados, les cuesta realizar su movimiento natural. La comadrona española, Consuelo Ruiz, comentó sobre esto en su libro Parir sin Miedo:"El motivo principal del dolor del parto se debe a la existencia de un reflejo condicionado negativo que, interpretando el parto como algo peligroso y nocivo, trata de impedirlo y consigue que la mujer se defienda, consciente o inconscientemente, contra él. El parto pierde así su carácter de función normal, y el organismo se defiende de él como lo haría contra una enfermedad o una agresión." Otra comadrona muy conocida, Ina May Gaskin, habla de este mismo fenómeno en su libro, Ina May’s Guide to Childbirth. Destaca cómo nuestra reacción al dolor en el parto no debe ser la misma que a otro dolor por su naturaleza tan distinta. “Cuando estás herida y sientes dolor, el mensaje es "Corre, escapa!" o "Lucha! Te están haciendo daño". Esta es información de supervivencia. El dolor en el parto tiene un mensaje completamente diferente. Dice, "Relaja los músculos del pelvis. Déjate ir. Entrégate. Acompañalo. No luches en contra. Esto es más grande que tú” Y allí lo tenemos. No se trata de buscar un parto sin dolor. Lo que sí se trata es de prepararnos para no resistir las sensaciones, para entregarnos al parto, entendiendo que no nos hará daño. Aceptar que esas sensaciones son simplemente el poder de nuestro útero. Conozco muchas mujeres que han parido sin dolor y yo misma he parido dos veces sin dolor. Pero cuando pienso en estos partos, no pienso en la ausencia del dolor. Pienso en unas sensaciones tan inmensas que necesitaban cada célula de mi concentración para acompañarlas. Pienso en la presión, las olas tan grandes que no me podía creer que mi útero podía ser tan poderoso. SIn dolor? Si, pero no sin sensaciones. Nada más lejos de la verdad. 

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